Muchas veces hemos escuchado sobre una sustancia llamada colágeno, pero casi siempre se le relaciona con tratamientos para embellecer la piel del rostro. En realidad, el colágeno es una proteína, de hecho, es la proteína más abundante en la piel, los tendones y los huesos.

Una de las características esenciales del colágeno es que forma fibras, una fibras que son muy elásticas y de una gran resistencia. Se ha encontrado que una fibra de 1 mm de diámetro puede soportar una carga de 10 a 40 kg.

Existen muchos tipos diferentes de colágeno, de hecho, más de 20 se han diferenciado genéticamente.

Sin embargo hay 5 tipos esenciales:

El colágeno tipo 1 es el componente principal de los huesos pero también se encuentra en grandes cantidades en piel y tendones.

El colágeno tipo 2 se localiza principalmente en cartílago pero también está en la córnea y el humor vítreo en el ojo.

El colágeno tipo 3 se encuentra en la pared de los vasos sanguíneos y en órganos huecos.

El colágeno tipo 4 forma parte de la base de las células y donde no forma fibras si no que funciona como sostén del tejido.

El colágeno tipo 5 también forma parte de los tejidos, aunque en menor cantidad y está presente en el pelo, la superficie celular y la placenta.

Así, nuestro cuerpo tiene grandes cantidades de colágeno en nuestro sistema músculo esquelético, pero sobre todo, en los tendones y ligamentos de nuestras articulaciones.

De ahí la importancia del colágeno, porque es necesario que nuestro organismo tenga una adecuada producción de estas fibras proteicas en las articulaciones para que éstas funcionen bien.

Al contrario, si carecemos de suficiente colágeno por alguna causa, podríamos estar propensos a sufrir desgarros o dolores crónicos en las articulaciones.

¿De dónde se obtiene el colágeno?

El colágeno se encuentra de forma natural en el tejido conectivo de animales. El tejido conectivo es el que sostiene otros tejidos del organismo, como los ligamentos que se adhieren al hueso para mantener unidas las articulaciones.

Por lo regular, y como sucede con muchos otros nutrientes, basta con llevar una dieta saludable para obtener las vitaminas y minerales que nuestro cuerpo requiere para llevar a cabo la formación de otros compuestos, como el colágeno.

Es difícil determinar las cantidades de nutrientes que se deben consumir para favorecer la formación de colágeno, pero lo importante es balancear productos de origen animal, productos de origen vegetal, cereales y leguminosas en la dieta diaria.

El colágeno protege las articulaciones

Las fibras elásticas del colágeno es las articulaciones le dan a éstas elasticidad y resistencia y las protegen de cargas pesadas.

Sin embargo, la síntesis de colágeno disminuye con la edad. Las fibras elásticas en las articulaciones se van perdiendo y los huesos empiezan a rozar entre sí, lo que provoca desgaste y sobre todo dolor.

Sin embargo, esto puede ocurrir a personas jóvenes aún y a deportistas que no lleven una adecuada rutina de ejercicio.

No todas las personas sintetizan igual el colágeno y otras proteínas, cada uno de nosotros lleva escrito en su genética las instrucciones de lo que nos hará diferentes de los demás. Todo depende de la respuesta de nuestro organismo a la absorción de los nutrientes y cómo se van a aprovechar.

¿Genéticamente sintetiza usted adecuadamente el colágeno?