El consumo excesivo de alcohol puede causar estragos importantes a la salud de cualquier persona, a cualquier edad, sin embargo, los adolescentes que consumen alcohol están en mayor riesgo que un adulto de sufrir consecuencias a su salud, ¿por qué? por su propia condición de adolescentes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define a la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años.

En esta etapa del desarrollo, el organismo de las personas pasa por procesos biológicos muy importantes, en especial el cerebro, que experimenta cambios en la producción de sus neurotransmisores, – sustancias que el cerebro utiliza para procesar el pensamiento – y que pueden expresarse en mayor cantidad en la adolescencia o disminuir, esto significa que el cerebro del adolescente pasa por una especie de remodelación muy radical.

Por ejemplo, se sabe que durante la adolescencia el neurotransmisor llamado dopamina, tiende a aumentar en la corteza prefrontal del cerebro, sitio en el cual influye en funciones como el comportamiento, el humor, la cognición, la atención o el aprendizaje.

Pero es también en este sitio donde se encuentra el centro de la “motivación”, la parte del cerebro que tiene que ver con todo lo que relacionamos con recompensa y bienestar. Es por eso que cuando se bebe alcohol en cantidades altas, el cerebro manda información de un falso bienestar o de una felicidad pasajera.

Otros neurotransmisores sin embargo, disminuyen, como es el caso del denominado GABA (Ácido gama-aminobutírico) cuya función es inhibir la excitabilidad de las neuronas en el cerebro. Este neurotransmisor es responsable de inhibir hasta cierto nivel la comunicación entre las neuronas y hacer más lentos algunos procesos motores y del pensamiento. El alcohol incrementa el efecto de GABA, por lo que puede llegar a provocar disminución de la frecuencia cardiaca y respiratoria, causar sueño o depresión.

Volviendo al cerebro de los adolescentes, los neurotransmisores como GABA o dopamina se están ajustando durante esta etapa del desarrollo, por lo que el uso de alcohol puede alterar el curso normal de estos cambios en su cerebro.

Las alteraciones que pueda sufrir el cerebro de un adolescente consumidor de alcohol aún no están del todo dilucidadas, pero lo que sí se ha comprobado en diferentes estudios es que de alguna forma las personas que inician a consumir bebidas alcohólicas a edad más temprana tienen mayores posibilidades de tener problemas con el alcohol en la adultez.

Joven estudiante sentado frente a un pizarrón mirando una computadora

Pero no sólo en el cerebro del adolescente se están llevando a cabo cambios cruciales en su desarrollo, también en la producción hormonal, que como es bien sabido, disparará los cambios en el organismo relacionados a la maduración sexual.

Ésta tormenta hormonal que viven los adolescentes muchas veces afectan el modo en que perciben su entorno. Los adolescentes pueden sentir que las situaciones cotidianas de vida son mucho más graves de lo que realmente son, lo que a su vez puede provocar que sufran mayor estrés y dificultades emocionales.

Una vez más, el uso de alcohol entre púberes podría estar motivado por estas situaciones de estrés, pero lo que en realidad ocurre es que el alcohol sólo empeorará la cosas, maximizando las sensaciones de incomprensión que de por sí ya perciben o agudizando una situación de depresión.

Consumo de alcohol en adolescentes en México

En México, y según datos de la Secretaría de Salud, el 63% de la población identificada en un estudio como consumidora de alcohol, eran adolescentes de entre 12 y 24 años de edad.

Hay muchas razones por las que los jóvenes de esta edad inician el consumo de alcohol, pero una de las principales es porque los adolescentes son curiosos por naturaleza.

Otras causas identificables son la necesidad del adolescente de integrarse a grupos de amigos o de probar cosas nuevas.

El exceso en el consumo de alcohol no sólo en adolescentes, pero en cualquier grupo de edad, puede incrementar las posibilidades de sufrir accidentes graves por choques, caídas o ahogamiento. Además de llevar a situaciones de violencia o vulnerabilidad.

Los padres de adolescentes que sospechan que sus hijos podrían tener un problema con el alcohol o las drogas deben tomar acción inmediata sobre todo en esta etapa y buscar ayuda profesional si no han podido acercarse a sus hijos para hablarlo.

 

Grupo de adolescentes bailando y tomando alcohol